sábado, 24 de julio de 2010

Arizona Baby


Hay un pueblo perdido en Arizona ... in the middle of nowhere...se llama Dolan Springs y queda a 8 millas de una carretera principal que tambien esta a 60 millas de cualquier lugar habitado..

Si teneis que repostar gasolina...ojo...ya subire las fotos..es la America mas profunda

Es una combinacion de Bagdad Cafe y Peyton Place, la caldera del infierno...

Mas para cuando pueda...

Arizona Baby

Hay un pueblo perdido en Arizona ... in the middle of nowhere...se llama Dolan Springs y queda a 8 millas de una carretera principal que tambien esta a 60 millas de cualquier lugar habitado..

Si teneis que repostar gasolina...ojo...ya subire las fotos..es la America mas profunda

Es una combinacion de Bagdad Cafe y Peyton Place, la caldera del infierno...

Mas para cuando pueda...

miércoles, 21 de julio de 2010

martes, 20 de julio de 2010

San Francisco 1


Espera un tranvía cuyo nombre es el J y preguntar la dirección hacia donde va no es problema. Esta es una ciudad amable donde no solo cuando preguntar a cualquiera te sonrie y hace todo lo posible por responderte o hacerse sentir cómodo, sino que tu, que vienes de ciudades donde la gente desconocida no saluda y mucho menos te sonríe, encuentras inicialmente sospecho alguien que lo haga.
En las cuatro calles del barrio del Castro, el barrio gay de San Francisco, te parece que cada tío quiere ligar contigo, pues te sonríe y te da los buenos días, pero ojo, también lo hace una china que camina por la acera, o esa pareja de señores mayores, el con su sombrero de pajilla y pantalones cortos y ella con esa bufanda de color rosa y gafas grandes de sol.
Todos sonríen. Me empiezo a recobrar de ese efecto casi artificial para mi, después de comprobar que se sienten realmente cómodos en ese papel de anfitriones de ciudad, que al parecer lo pasan bien "doing easy" en su dia a dia. Hay un tío que va por la calle recogiendo los papeles que alguien ha tirado al suelo. Inicialmente pienso que es un chalado, va sin camisa, aunque su pinta no es del todo descuidada. Paso a su lado y le oigo hablar con un empleado de un café...no hay nada que me indique que esta mal de la cabeza en su conversación....al parece solo tiene la manía de limpiar lo que ve a su paso.
Sigo esperando el tranvía que es el J y veo venir una pareja de negros. Ella empuja un pesado cochecito de bebé, sin bebé, solo un bulto de cajas y mantas ocupa el sitio del niño. Ellos no me han sonreído, y es entonces cuando mi atención se centra en ellos.
Alguien me dijo que apenas el 8% de la población es negra, o siendo políticamente correcto afroamericana. Una población bastante escasa para USA. La mayor parte se ve latina, asiática o WASP (blancos white anglo-saxon)
Llega un tranvía. Es antiguo, casi una reliquia. El negro empieza a levantar el carrito por la parte de delante, mientras su compañera le empuja por detrás. Entonces me doy cuenta que tiene algún tipo de impedimento físico. Su pie se arrastra con dificultad. En las escaleras del tranvía apenas puede colocar las ruedas. Mientras tanto la chica chofer responde a las preguntas del negro. Ella me mira a intervalos mientras responde. Es muy guapa. Yo opto por ayudarle a subir el carro al pobre hombre, al comprobar que no puede hacerlo sin ayuda y que su mujer (quizá su mujer) apenas ayuda empujando por detrás. Instintivamente termino cargándolo en peso y depositándolo en el pasillo del vehiculo. Regreso a la acera tras unas rápidas palabras de agradecimiento del negro. Su mujer apenas parece haberse dado cuenta que yo he ayudado.
Desde la acera, oigo como la chofer me grita que ella es J.
J?
I’ m J, y yo no se que entender...el tranvía ostenta el nombre F, y caigo que yo espero el tranvía J. Nos subimos apresuradamente mientras me explico a tono de disculpa con la chofer,:
- …es que como dice F y yo espero el J...
- No importa, es lo mismo, suba y siéntese.
Hago por pagar los dos billetes y ella me dice que me siente, que no importa
Una vez sentados, miro a Rigo y le pregunto si no tenemos que pagar.
- Ella te ha dicho que no importa- me responde.
Aun así, me levanto con la justificación de que quiero que me avise en la parada de San José y Santa Rosa.
-OK , me dice mi ya chofer predilecta, mientras mira los dólares que tengo en la mano.
- Siéntese, no tiene que pagar
Vuelvo a mi asiento mientras admiro el antiguo coche por dentro. Los tubos para sujetarse, la tapicería verde de nylon, lo redondeado del techo. Miro y admiro la conducción de aquella chica, es rubia y guapa. Quizá poco mas de treinta años. Empuja los viejos pedales con firmeza y con fuerza tira del volante cuando hay que hacer girar el inmenso coche de tranvía.
- Santa Rosa y San José, nos dice impersonalmente por los altavoces.
Me dirijo hacia la puerta de entrada, dispuesto a bajar por allí.
- Beautiful car rail and beautiful chofer - le digo.
- Thanks gentelmen, have a nice day.
Nos bajamos y ya en la esquina, pasa al lado de nosotros en ese inmenso choche metálico amarillo y nos dice adiós con la mano, con una amplia sonrisa.


San Francisco de momento es un sitio al parecer amable... y raro. La bruma que envuelve la ciudad, aun con sol y la temperatura casi invernal me dan la sensación de estar soñando. En un sueño que quizá me provoca algún desasosiego.

jueves, 15 de julio de 2010

Damages


Hace muchos años que soy poco dado a la introspección o a observar mis sentimientos hacia algo o alguien de mi entorno. No quiere decir que no ocurra, pero ya no ocurre tan frecuentemente como cuando era mas joven o cuando estaba en plena adolescencia, ese período de encontrarse el ombligo cerebral y todo lo demás.
Aún así desde hace casi 10 años me he estado culpando de ser en el fondo un misógino y si me he tratado de mirar sospechosamente cada uno de los motivos que mi consciente (o el sub) me hacen pensar eso.
Tener muy buenas amigas y admirarlas en su vida o en su conducta, me hace recriminarme una y otra vez muchos de esos sentimientos.
Debo precisar que mayormente es un sentimiento que surge alrededor del ambiente laboral. Reconozco que tengo motivos y pruebas, pero aún así trato de ser muy severo conmigo mismo por tratar de generalizar (aunque sea en el ámbito laboral) a veces, por los estropeados patrones que se me vienen presentando desde estos 10 últimos años.
Bueno, para no llenarlos con el rollo mío, les hablo del principal motivo del post.
El asunto es que me he visto ya las dos primeras temporadas de la serie Damages . Y es en Damages que me he dado cuenta que la gente (muchas y muchos) es generalmente buena (eso he pensado siempre) y mas concretamente es buena tirando a regular :-)
No hay prácticamente acción del ser humano, que no traiga efectos colaterales, en perjuicio de unos y ganancia de otros. Quizá hay tantos intereses como gente y el poder, la avaricia, el afán de competir o incluso demandar lo que otros no quieren dar puede causar un torbellino de fuerzas encontradas.
Es en ese tipo de lucha que he visto la agudeza e inteligencia de muchas mujeres. En los hombres siempre resulta un juego mucho mas grosero y predecible, pero ellas (no todas) puede llegar a una sutileza perfecta, no exenta de la mas mortífera resolución.
Esos personajes que en la vida real aborrezco, que apenas ni quiero conocer sus acciones (por suerte siempre trato de situarme lo mas lejos posible para evitar la colateralidad), resultan impresionantemente atractivos en el cine o en la tele.
La “mala, malísima” de la película es, por así decirlo, el mejor personaje alrededor del que se construye una historia.
También es cierto que hay hombres malos, pero jamás poseen el atractivo que tienen las mujeres. En la vida real, posiblemente haya mas “hombres malos” que “mujeres malas”, por la marca de ese machismo que aún nos acompaña (evidentemente hay mas mujeres sometidas que hombres en el planeta), pero repito, suelen ser mas evidentes, con mecanismos mucho mas directos (quizá por haber ostentado mayormente el poder o por ser menos inteligentes).
Es cierto que estas mujeres de las serie, nos muestran su lado "malo" quizá en aras de una justicia mayor, y a veces resultan casi las reinvidicadoras de las causas justas, pero también se ve mucho de esos sentimientos de ansias de poder, de codicia o de afán de notoriedad.
Si pueden ver la serie, háganlo. Les doy una pista aquí. Encontrarán una Glenn Close como la de “Amistades Peligrosas” y una colega-amiga-enemiga con una actuación tan buena como la de esa mala malísima.

Mas: 5 Razones para ver una serie: Damages
El Trailer de la primera temporada:

Los créditos:

viernes, 9 de julio de 2010

martes, 6 de julio de 2010

Vida común




Que no vida en común, que también podría ser.
Sucede que me canso de mi mismo (ese era un poema de Efraín Huerta), pero no, digamos que habito un obsceno equilibrio donde nada va demasiado mal y casi siempre bien.
El fin de semana fui capaz de ver tres partidos de fútbol. Mientras los veía corroboraba el inútil disgusto por ese deporte y sólo la presencia de amigos me tramitía cierta ilusión, más que por esos jugadores que pateaban sin cesar y algunos bastante aburridos para mi gusto. Disfrutaba de los gritos de mi amiga Celia, de ganar mi apuesta en contra de Argentina o Brasil o de los gritos en inglés de mi amigo Michael.
Después de esas horas dedicadas a algo que me la sigue trayendo al fresco, visité la ciudad de Ávila, quizá para mí la menos agraciada de Segovia y cuyo tufillo facha no se me quita ni con la alegría del sol y la compañía de los amigos.
Así pues viví un agradable fin de semana, haciendo cosas que jamás han resultado agradables para mí.
Quizá es la inercia del vivir (esa cómoda inercia) o quizá (en un porciento muy alto), la presencia de gentes que quiero, que disfrutan con algo que no disfruto yo, pero me complace verles felices, apasionados. Mi indiferencia por una ciudad o un deporte se ve transformado en el entusiasmo de hacer algo juntos.
Sigo en la corriente, pero siempre contra ella. A pesar de lo molesto de la huelga de metro para mí, resulta que soy de los pocos que están a favor de ella. Sin servicios mínimos incluso.
Me dejo llevar de un sitio a otro, buscando rutas alternativas, tomando el doble de tiempo, el doble de calor y me digo que está bien aunque me joda un poco. Que lo que hacen hoy con esos trabajadores de una empresa QUE NO SON FUNCIONARIOS, lo podrán hacer mañana con nosotros.
No me disgusto por la gente que no lo entiende. Más bien no entiendo por qué jamás la gente se pone en el lugar del otro.
No sé si son las horas de hospital que he tenido últimamente. Y no me refiero a las mías como paciente, sino de acompañante de mi entorno, que hacen que hasta el tedio y la rutina sean dignos de ser vividos. Cada experiencia de vida, aún mala es eso: vida.
A veces no sólo son salas de hospitales, son ilusiones perdidas, problemas económicos, dignidades laborales aplastadas.
Cada día que comienza veo lo obsceno que puede llegar a ser mis palabras ante cualquiera que sufra, que padezca, que esté triste.
Por eso quizá no quiero escribir mas, no puedo. No creo que lo que diga pueda ser ni de interés ni de disfrute de nadie. Tampoco le encuentro encanto escribir para mí en público. Hay ciertas cosas que el pudor nos debería obligar a hacerlas en privado.

Estoy a pesar de cualquier cosa, rutinariamente en mi mejor momento.