miércoles, 1 de mayo de 2013

El hombre de aquella casa en su puerta



Pasaron tres días antes de recibir el segundo paquete. Este tenía un color amarillo más pálido, como si se hubiese humedecido y secado al sol. Menos abultado quizá y por el tacto mas que papeles contenía unos pedazos duros, piezas sueltas de algo que en su totalidad no parecía configurar nada.
Le abrió y entonces vio la empuñadura del bastón, de metal, cobre quizá, con la forma de cabeza de un perro de caza. La madera que soportaba la empuñadura estaba truncada, con un corte reciente hecho aparentemente a mano, o al menos sin usar ninguna herramienta de cortar.
Además, tres plumas de pavo real llenas de motas de polvo, un espejo de mano, al cual se le estropeaba el azogue en el medio, cuatro cucharillas de plata de postre y quizá media docena más de pequeñas cosas, inservibles por si mismas, desde botones hasta la cubierta de nácar de una navaja de afeitar .
Todo un universo de cosas en un sobre lleno de pasado.
Ese mismo día decidió montar una guardia para poder ver quién le enviaba semejantes cosas, sin remitente y destinatario y poder preguntarle qué propósito tenía con todo aquello o mas bien, qué querían decir todas aquellas cosas agrupadas.
Después de cavilar horas, el único punto de asociación que encontró con aquellos sobres,  fue aquél camión del cual bajaban todos aquellos muebles y cosas viejas. A pesar de ser de noche ya, decidió ver quiénes vivían en aquella casa, que hasta hace poco había permanecido cerrada como casi todas. Un nuevo alquiler- se dijo. Nadie pensaba que aquellas casas las fuese a habitar nadie quienes las habían comprado, la mayor parte de ellas destinadas a especular, o como mucho para pasar los fines de semana- como era su caso.
¿quién podría venir a vivir a un pueblo perdido de Castilla, en pleno invierno y con tan mala comunicación con el resto? Tendría que se alguien cuyo trabajo se encontrara cerca, aunque era imposible concebir ningún trabajo en la región, que solo criaba ganado y cuyos dueños, con la crisis,  no podían ofrecer trabajo ni a sí mismos. Hacía tres o cuatro años aquella misma casa albergaba algunos trabajadores portugueses, que venían a trabajar en las obras de la urbanización. Pero todo aquello se había ido al garete, incluso mucho antes de declararse el comienzo oficial de la crisis de la burbuja inmobiliaria. ¿Quién vendría a vivir en un sitio tan intrincado y con tan pocas facilidades de trabajo, escuelas, transporte u hospitales? ¿quién sin un excedente de dinero tendría para asegurarse una posible segunda vivienda, que quizá no tendría otro encanto que una vida totalmente rural, con poca cobertura de teléfono o televisión y vecinos autóctonos hoscos (muy suyos les llamarían allí) ¿Quién?
La casa permanecía en penumbras. La ventana del frente sólo arrojaba alguna luminosidad de la luz de una chimenea, que iba y veía a la danza de las llamas. Nada mas de luz. Ningún adorno a la casa, ni un tiesto o alguna planta puesta a exprofeso en el jardín. Si no fuese por esa tenue luz que iba y venía cualquiera diría que estaba abandonada. Tampoco algún coche. ¿cómo saldrían de aquí?
Estaba observando y especulando todo esto, desde el muro en la acera de enfrente,  cuando sintió un ruido proveniente de la puerta de la casa. Primero un sonido de cerradura, y luego el típico sonido al empujar una puerta caída: el ruido de la madera contra el suelo y finalmente el sonido del golpe a la puerta para desencajarla. Una silueta deformada apareció en la puerta. La luz de las llamas de la chimenea intensificaron el efecto. Vista desde abajo, pues las casas estaban construidas mucho más alto que el nivel de la calle, la silueta del hombre parecía pequeña, el individuo quizá no mediría más de un metro y medio de altura, y tenía un aspecto bastante fornido. Podría haber sido obeso para su altura por el ancho de su espalda, pero había algo en los brazos que denotaban una musculatura anormal, como la de los culturistas. El hombre encendió un cigarrillo y una enorme y abultada nariz apareció. Quizá no tan larga como gruesa, proyectó hacia la propia cara una sombra que ocultó la mayoría de las otras facciones. La forma de la cabeza era una bola redonda, por lo cual pensó que aquél hombre estaba totalmente calvo o se afeitaba el cráneo. Cada vez que daba una calada al cigarrillo, se podía ver por unos segundos una boca con una expresión de desprecio, con el labio inferior abultado y ligeramente caído y el superior con una cierta curvatura irónica.
Aunque el observador se quedó temporalmente petrificado, después de más de un minuto se dio cuenta que podía quedar en evidencia si venía algún coche por la carretera. Sólo la obscuridad de la noche le preservaba de que la figura de la casa le viese cómo le espiaba abiertamente. Trató de moverse alrededor del muro, para situarse detrás de él, cuando tropezó con los bordes rugosos de la superficie y cayó hacia un lado; desde el suelo, miró cómo aquella silueta se percataba del ruido y como un animal alerta, la silueta se agachó ligeramente como para aguzar su mirada y descubrir al  extraño que se situaba en su campo. Se mantuvo en silencio y desde el suelo contuvo la respiración.
Inesperadamente, la silueta de la puerta se dio media vuelta y desapareció, oyéndose el ruido del arrastrar de la puerta. Una vez comprobado que la silueta había desaparecido, se levantó y mirando hacia la casa, echó a andar marcha atrás para desaparecer de allí lo más rápidamente. Después de tres o cuatro pasos, se dio vuelta y al perder la siniestra casa de su vista apretó el paso.  No sin antes percibir por última vez y de forma demorada, el golpe final que cerraría la puerta, bastante más tarde que cuando se inició su cierre
-       Joder…¿me habrá visto?
Continuará…

lunes, 29 de abril de 2013

La entrega del tiempo en tu puerta



Llevaba toda la mañana viendo descargar el camión: muebles viejos, colchones usados, revistas, periódicos y carpetas de cartón rebosantes de papeles.
Era un poco incomprensible (si algo hay que comprender), pero la diferencia entre  reciclar muebles para una vivienda (como lo hizo en esa casita en la montaña) y acumular trastos de todo tipo, sin sentido,  además de lo inservible de la mayoría, era grande. Y como en esos sitios que se prestan a la vida contemplativa, de abrumador paisaje, la curiosidad por otro ser humano que hace tareas que resultan inexplicables se convierte casi en una obsesión.
Aún así, a la semana siguiente ya había prácticamente olvidado el suceso cuando recibió el primer paquete. Abrió  la puerta de la entrada y al mirar hacia la verja del muro de piedra, vio el sobre. Un sobre amarillo, un poco mas grande de lo que comúnmente se ven, y abultado hasta el extremo del papel. No había ningún papel o indicación en él, ni tampoco ningún trazo de letras donde se le leyera el  destinatario.
La prudencia de no saber si abrir o no un sobre, que a pesar de estar en el muro de la casa, no parecía destinado a nadie específicamente le hizo demorar la tarea de mirar dentro y observó detenidamente cada una de las caras del sobre.
Después miró hacia la calle, arriba y abajo ... llevaría mucho tiempo allí, quién lo habría "entregado" a la casa?
Después de unos segundos, lo abrió. Un montón de papeles y recortes salieron casi volando, la mayoría se cayeron a sus pies,  eran recortes de periódicos o páginas enteras de algún diario de tirada provincial: El adelantado de Segovia , La última noticia, y además facturas de arreglos de motores, facturas de ferretería y hasta de un banquete celebrado en El Espinar en …. 1953!!!
No tenía sentido.
Mas que buscar el contenido de aquellos papeles, trató de buscar fechas, días coincidentes, algo que le regresara al orden del tiempo. Después que se ordena el tiempo transcurrido, se ordenan las cosas, pensó
Nada. Podía encontrar un periódico de 1964 detrás de un memo de alguna cocina de una casa donde se podía leer: habichuelas para el martes, endivias el miércoles….qué martes? Qué miércoles? Del año 1953 como el banquete o como la noticia de hace 10 años de ese periódico de hojas menos amarillas que el resto.
Pensó: 
¿recibo el tiempo pasado en casa? ¿recibo la advertencia de que debo empezar a poner orden cronológico, las cosas, los sucesos, las gentes?,  ¿no hay mas que noticias viejas ya en la vida que queda?
¿es esto un castigo porque en la mente de mi madre deja de existir la cronología y cada día que le veo contamos y recontamos cosas y ya casi renuncio a cambiar su actual orden, ése en el que ella cree y vive ya?

Continuará… 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Brooklyn Heights


Brooklyn me enamora sin mirarme apenas...yo sólo le miro, parpadeo para saber que estoy despierto y continúo por sus calles. Brooklyn es Brooklyn Heights y esa gente que parece que perdió el interés en el tiempo y el dinero cuando cruzó el puente
Así despacio, me acerqué, me senté en un banco y vi como mi vida también pasaba por allí

Hoy Brooklyn Heights aqui

martes, 4 de diciembre de 2012

Riverside Park


Riverside park es quizá el parque de la soledad. A diferencia de otros parques parece vivir en un otoño con luz de invierno, gente sola, pensativa a veces. No es usual oir niños correr o saltar
Aun asi, es un sitio ideal para conpartir la soledad con el recurso de los solos: uno mismo.
La luz viene del sur a cierta hora del mediodía y apenas te enteras que estás en esa ciudad de los rascacielos que no se ven.
Sólo algunas casas a la otra orilla del rio parecen mirar hacia el parque.
Del otro lado de la carretera está la tumba del General Grant

El interes de la mirada.
El interes de compartir
La exclusividad de ser.
La opción de sólo estar para conocer algo.
La suficiencia del saber en ese momento solo de ti, y de nadie mas.
Eso, que desafortunadamente no es asi, haría la verdadera diferencia

Y si no hay diferencia, para que molestarse?

jueves, 29 de noviembre de 2012

Entusiasmarse


Hoy fui al museo Guggenheim con mi amigo Michael a ver una exposición de Picasso. Picasso es uno de esos pintores que siempre deje a un lado, esperando encontrar tiempo para que me gustara o mejor dicho, que me entusiasmara
Para poder ver o descubrir todas esas promesas de críticos y amigos que ven en el una maravilla.
Hay algo seguramente perverso en mi acerca del entusiasmo.
Logro poner en marcha una maquinaria alrededor de una idea, o de una persona, o de un tema, preparo las condiciones y me empiezo a construir la película.
No se si es bueno o no.

Nadie me enseñó ese mecanismo, solo se que me funciona desde que era un niño
Me leí la reseña de la exposición y algunos comentarios de algunos de los cuadros previamente.
Anoche me acosté previendo la llegada al museo, el largo recorrido en el metro, los dos cambios de tren que ibamos a hacer, etc.
La entrada del museo, incluso hasta la visión del edificio aun a lo lejos cuando doblara por la Fifth Avenue y la 89th Street

Hoy el tiempo llego (el momentum, por decirlo de alguna forma siempre llega). Entre con muchísimo "entusiasmo", con todos los sentidos despiertos dispuestos a absorber todo lo que el ingenio del genio puso incluso para mi sin conocerme.
Comencé con unas esculturas que me resultaron agradables. Alguna cara de esas figuras incluso me hizo sonreír.
Seguí por la celebre rampa en espiral del edificio que va mostrando toda la exposición hasta la cúpula. Cuando comencé, apenas los bocetos de cuadros o las primeras cosas no cubistas me alegre enormemente, seguía aun esperando el elemento de la sorpresa, eso que me dejaría prendado del pintor.
En las historias relacionadas con los cuadros, empecé a tejer el porque de ese trazo o la justificación de la modelo (al parecer el señor Picasso se movía por los motivos del sexo de las mujeres, lo cual es muy loable y su presencia en su vida, como algo mas que una relación profesional). Todo eso parecía entusiasmarme.
Después de un par de vueltas a la espiral, la pesadez del camino cuesta arriba y la ausencia de interés de muchos de los cuadros que apenas se interesaban por mi, me llevo al aburrimiento.
A pesar de las ganas que tenia de que me gustaran , llegue a la conclusión, que eran los cuadros a quienes YO no lograba interesar...

Lastima (pensé cuando llegue arriba). Picasso ya pasara a ser definitivamente algo que no es para mi. Creo que no nos interesamos mutuamente.
Pasa con la gente, por que no podría pasar con un cuadro o con un autor?

Se ha acabado el entusiasmo? Es para sentirlo como un fracaso personal? Hay a veces tales carencias de afectividad en ciertas cosas o gentes, que rayan en la mala educacion.

Para eso no hay nada mas sabio que un hortera slogan de L Oreal:

 No es para mi, porque lo que es para mi es "porque yo lo valgo"
Al pensar en eso, me he echado a reír.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Viaje hacia el invierno




Y ahí voy… a su encuentro, caminando despacio, observando cada segundo, cada luz y cada sombra.
Mis viajes de “vacaciones” son buenos, pero no llegan a tener la totalidad del viaje anual, ese que se realiza cuando empieza el año, no importa en que fecha lo inicies.
No son ni buenos, ni malos, o quizá son “el viaje”, una mezcla de ruidos, ausencias, quietud y vorágine. Eso suele ser el viaje del año.
Este año reviví la amistad adolescente de un amigo, el cariño de la juventud de una amiga. Aún les tenía conmigo, a pesar del tiempo y la distancia.
Empezó incluso antes del verano. Unos inmigran o emigran y aparecen de nuevo, donde nunca se habían ido y pareces que les cuidas, y más bien ellos cuidan de ti.
Compartir escenario con un amigo de niño. Porque a los diecisiete o antes sólo se es un crío y agotar el tiempo en Segovia o París con los mismos chistes y petulancias y poder repetir que seguimos siendo los mismos siendo tan diferentes a como éramos…no tiene precio.
Cada día recuerdo mas El mundo de ayer , la novela de Stefan Zweig (quizá mala cosa si se trata de un tío  que terminó suicidándose). En ella, Zweig hacía la memoria de sus días ante la decadencia del mundo de entonces ante la guerra. 
A veces imagino que se aproxima esa guerra (aunque quizá estemos ya en ella). Aunque al que ha vivido una guerra este comentario le parecerá superficial. Pero en el planteamiento ante un entorno que te quiere resultar hostil, con sus amenazas políticas, económicas, sociales y de los medios (esas que están resultando tanto o mas efectivas que las otras), sólo te queda apertrecharte detrás de tu vida, de tu invento de emociones y percepciones y apelar a tu ética individual y a tu sensatez (que seguramente que será mas razonable que la que te quieren imponer).
Del viaje de cada día, de las caras del metro, de los músicos que tocan en los pasillos, del frío de la mañana, de las caras amables de quienes te conocen me quedo con el transporte. Ese transporte imaginario pero existente, que te permite ir pasando de una cosa en otra que te excita los sentidos, la mente, la compasión o los odios…Es fascinante ir por ahí y sentir…más que sentir que estamos vivos…vivir
Apúntense a este viaje. Con todas sus consecuencias.
Llega el tiempo de seguir este viaje del año.

jueves, 23 de agosto de 2012

¿Ser o no ser turista?

Korcula. Casco viejo.

Cada año que pasa me cuesta mas recobrar el ritmo del día a día en Madrid, el trabajo, el metro. Cada año esta fecha sirve para plantearse una vez mas qué queremos, a dónde vamos, y qué tal si cambiar. Podrían ser malacrianzas contando los tiempos que corren... pero también corre la vida que no espera...

Desde hace años un grupo de amigos habíamos estado planeando un viaje por los antiguos países que conformaban a antigua Yugoslavia. El proyecto era bastante ambicioso, y como tampoco se está actualmente para tener mas ambiciones que quedarse un rato sentado, a la sombra, quizá con una taza de café o una birra, decidimos recortar nuestro viaje y sólo hacer básicamente Eslovenia y Croacia ... y todo lo que se pusiera por delante claro está.

Posiblemente habrá historias, fotos también, pero les hago un resumen mas o menos del viaje que comenzamos en casa de un amigo que vive en una pequeña ciudad cerca de Berna,Suiza.Aprovechando el hospedaje y el coche del amigo comenzamos el viaje:

La primera parada tendría que ser Venecia. La ciudad que me gusta. Que nos gusta a todos y que geográficamente está en un tiempo razonable de la partida (unas 6 horas) y a pocos de la llegada (unas 3 horas), lo cual nos permitía salir de Venecia después de disfrutar sus canales y sus plazas y llegar antes del anochecer a Eslovenia.

La segunda parada y ya parte de nuestro objetivo era Liubliana, capital de Eslovenia (¿es lo mejor para conocer un país comenzar por su capital?).

La tercera parada sería Split, ya en Croacia.

La cuarta parada y ya el destino (por decirlo de alguna forma) sería Korcula, una pequeña isla del Adriático, donde nació Marco Polo.

Korcula, entrada al puerto.

Alquilamos una especie de apartamento desde una web Alemana (los croatas viven del turismo principalmente alemán) por 7 días, con la idea de tomar la isla como un campamento de base de donde hacer las correspondientes excusiones por el país. No voy a decir en general que no haya estado acertado, pero la idea de coger una isla como un campamento base, de donde hay que coger uno o dos ferris para salir no es muy sensato. Especialmente cuando los ferris no son como los que hay en Manhattan para ir a State Island o ni siquiera para ir de La Habana Vieja a Regla. Ni la frecuencia, ni el tiempo que se emplea, ni tampoco el coste ($) es el mismo.


De allí salimos un día a Mostar (Bosnia i Herzegovina) y a Dubrovnik (la ciudad más turística e importante de Croacia.

Haciendo un comentario breve del viaje, diré que Eslovenia es un país amable, con gente amable, costumbres como las de los austríacos y preparados para el turismo como cualquier país europeo.

Croacia es un país bonito (sin exagerar) con la costa mediterránea como supuestamente era hace dos mil años (ese es su slogan turístico), pero que tiene pocas playas (incluso pocas playas de guijarros) y con gente bastante complicada de tratar (salvo excepciones claro).

Pupnatska luka. Playa en el norte de la isla de Korcula.
Apenas te miran, haciendo notar que no estás allí, y que si estás ese no es su problema (y esto es bastante desagradable cuando requieres un servicio turístico, y a nivel de pueblo y de calle, aunque nadie está obligado a mirarte, ni atenderte ni a sonreírte es un poco descorazonador).

Lo poco que vi de Mostar (Bosnia i Herzegovina) me dio una sensación de desasosiego. Es como si la guerra aún estuviese allí, con sus casas de fachadas ametralladas y muchas de ellas en ruinas tras los bombardeos.

Puente de Mostar
La ciudad tiene un aire musulmán (es en su mayor parte de la religión de allí) y eso hace la gente un poco más cercana que los croatas, sin perder la perspectiva del negocio. No sé si ellos se entienden a sí mismos en medio del caos que para un occidental es casi todo, pero al menos te llevas la sensación de que algo le importas, aunque no sepas muy bien para qué.

Dubrovnik es una ciudad para no visitar cuando están los gigantescos cruceros llenos de turistas (como uno, pero molestan más que uno a sí mismo, claro). Después que la ola de turistas regresa a sus barcos (quizá a la hora después de la comida), muestra la grandeza de una ciudad medieval, muy bien conservada (a pesar de la guerra).

Dubrovnik


Es inevitable pensar el propósito de ver una ciudad como turista, hacerse la foto y marchar. Creo que el mayor cuestionamiento del sentido de ver cosas que se presentan ante uno por unas horas, algunas solo un minuto; observar la piedra, la puerta y aún pensar en su historia no la hacen mejor que un documental de National Geographic. ¿Tendrá sentido esto de ser turista como un mero observador de unos minutos de una historia viviente?
Como me empiezo a graduar de observador parcial, comienzo a responderme que no, que cada día merece menos la pena de ver un montón de piedras amontonadas, o edificios que fueron y significaron algo y que ahora no son más que un curioso decorado de esta aventura (falsa y enlatada) del turisteo. Me digo a mí mismo que nunca más iré un sitio sin hacerme sentir algo en mi mismo (o sin que me lo provoque la gente de allí), sin sudar un poco el ser y el estar y tratar de entender el porqué de un lugar(o al menos intentarlo) Sentir que apenas me he puesto un documental , sin mucha información y que además me he quedado en una isla que no me atrapa porque además la gente pasa de ti no ha sido especialmente satisfactorio.

La vuelta nos obligó a hacer una noche en Trieste. Al menos a disfrutar la simpatía de los italianos, en una ciudad decadente, sin ninguna relevancia turística, pero muy reconfortante, al observar la vida, palpar y comprender.
Nunca había estado en Verona, que fue la siguiente noche italiana. A pesar de su valor turístico, nos deja mirar algo más que ese balcón de Julieta lleno de devotos japoneses (ya son chinos y chinas con guantes y sombreros para el sol) o esa pared llena de chiclets donde esos mismos "devotos" dejan su "marca" con una guarrería bastante universal.

De vuelta a Suiza, esta vez a través de las montañas y no a través del túnel de San Gotardo, me resultó muy muy agradable. Si te detienes en una de esas "aldeas" de montaña y te vas a algún pequeño restaurante, puedes palpar algo más que esa bonita postal que hacen las montañas y el verde del verano. La chica, que a pesar de ser "suiza" sirve mesas a sus parroquianos, bromea con ellos y se ruboriza al atender a unos extranjeros.

Suiza. Aldea en los alpes.
 Hay mucho de rural y conservador en todas esas montañas suizas, muy lejos del metal guardado en sus bancos. Hay mucho más que las vacas que aparecen en la etiqueta de la tableta de chocolate con leche. Hay vacas que huelen mal, señores que sudan (con el buen tiempo) y gente que se levanta muy temprano a sacar el ganado por esas montañas.


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Bueno, casi llego al final, podré algunas fotitos y quizá escribiré alguna anécdota más tarde. No ha sido "el viaje del año" como prometía, pero si el que más me ha hecho reflexionar si vale la pena viajar para solo ver la postal de turno.

Fotos Berna
Fotos Suiza
Fotos Venecia
Fotos Korcula
Fotos Mostar
Fotos Dubrovnik
Fotos Verona