Historias
Los mensajes en cadena, los power point con imágenes de paisajes idílicos, las referencias a Dios (cualquiera que sea) han desatado mi lado cínico de la vida. Si además van acompañados de amenazas, aún mas (creo que alguna vez hablé de eso, ya me repito como el abuelo cebolleta) Creo menos en las palabras de consuelo en general, aunque dependen (como le decía a SinPlan) dependen de quien provienen, agradezco casi todas, pero alguna se me pierden en el ruido de moscas alrededor de mis oidos (Mika Waltari) Y aún sigo confiando en la bondad de los desconocidos (a veces mas que aquella de los conocidos) Así que estoy a caballo entre un perfecto ingenuo (a veces imbécil) o un cínico sin rabia, más bien pasota. Aunque reconozco que el dolor físico nos hace suceptibles, incluso a veces más que el dolor del alma (que siempre tiene un lado oscuro dentro de nosotros), hoy un amigo me pasó uno de esos mensajes sin pretensiones de reenviarlo a nadie, quizá publicado en lugares tan superficiales c...