Ya no era nada especial, sólo es que el entorno se había tornado demasiado mediocre, aún para una vida normalita y sin sobresaltos como la suya.
Las noticias políticas, las informaciones de la prensa, el mejunje de la vida de los demás empujadas con cucharadas cada día (ese articulo de Belén Esteban en el país desde hace mas de 15 días en primera plana), le hacían pensar de que ya no pertenecía aquí.
¿A dónde entonces? Por mucho que nos planteemos que siempre se puede empezar de nuevo, cada día es más difícil, sobre todo si el empezar de nuevo significa volverse a tropezar de las cosas que huíamos.
Si observas de cerca un monje (no es fácil tener uno cerca, y menos tener tiempo para observarlo detenidamente), puedes apreciar que si contempla ensimismado la naturaleza, o lo que le rodea, logra hacerlo con una verdadera distancia de espectador, no de partícipe.
Muchas horas de introspección cuesta hacerse con este aislamiento.
Muchas horas de introspección significan muchas ...
Comentarios
No sé, me ha parecido como los cuentos de Bucay, un timo envuelto con papel de regalo.
Saludos.
La película a mi me gustó mucho cuando la ví, hace unos años. Y te la recomiendo.
Te puedo asegurar que no tiene nada que ver con Bucay ni con libros de autoayuda de ningún tipo.
Albertico, te mando un beso.
Un beso
Me la apunto
Gracias
Un abrazo
De nada sirve que te digan.
Las palabras a veces no llegan adentro.
Si el hombre mayor hubiese tenido un compañero camino a la horca, tampoco le habría convencido.
Es la cereza.
Cada uno debe encontrar- por si mismo- esa fruta por la que merezca la pena levantarse cada día.
Después, todo va hilado.
Uno necesita sentir... y eso nadie puede por nosotros.
Un beso Alberto
Besos.